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For Immediate Release: October 19, 2002
Contact: David Danzig (212) 845 5252

DECLARACIÓN DEL COMITÉ DE ABOGADOS EN EL PRIMER ANIVERSARIO DE LA MUERTE
DE DIGNA OCHOA


Digna Ochoa era una destacada abogada mexicana y defensora de primera línea de los derechos humanos. En su calidad de abogada del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (PRODH) en la ciudad de México, se encargó de los casos más delicados a los que México se enfrentaba en su transición del pasado autoritario a un futuro más democrático. Trabajando principalmente en Guerrero y Oaxaca, los estados mexicanos del sur, documentó, denunció y desafió judicialmente los peores aspectos de la toma del mando por los militares del mantenimiento del orden rural con objetivos contra insurgentes. Sus casos a menudo destacaron la confrontación entre intereses económicos y activistas sociales, así como la habilidad de aquellos que defendían los intereses económicos para influenciar el sistema judicial penal con el objeto de atacar a sus oponentes. En el 2000, Digna Ochoa recibió el Premio a los Derechos Humanos del Colegio de Abogados Americano (American Bar Association), concedido por la sección procesal del Colegio.

Para mediados de los noventa, Digna y sus colegas del PRODH se habían ganado la reputación de ser el centro de oposición principal al abuso institucionalizado, particularmente en las zonas de conflicto que estaban emergiendo en el sur indígena de México. Como resultado, a principios de 1995 fueron objeto de una creciente campaña de acoso, intimidación y violencia. En 1999, Digna denunció haber sido secuestrada dos veces, y tomada como rehén e interrogada por asaltantes desconocidos en su casa por nueve horas antes de ser atada de manos y pies en frente de una válvula de gas abierta. En esa ocasión, consiguió liberarse y escapar. Durante todos esos años, las amenazas e incidentes que fueron denunciados nunca fueron adecuadamente investigados.

El 19 de Octubre del 2001, Digna fue encontrada muerta de un tiro en su oficina de la ciudad de México. Varios miembros actuales y pasados de la plantilla del PRODH recibieron amenazas de muerte tras su asesinato recordándoles que no deberían seguir ignorando las numerosas advertencias y recomendando que abandonaran su trabajo.

El Procurador General de Justicia del Distrito Federal de México está a cargo de la investigación de la muerte de Digna. La investigación permanece abierta y llena de controversias. Tras nueve meses de críticas a los esfuerzos del Procurador General, un fiscal especial fue asignado al caso de forma bastante repentina en agosto, reemplazando a un veterano subprocurador que había asumido el caso a finales de Diciembre del 2001. Esta investigación está también ligada a Digna Ochoa y otros, un caso pendiente ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

La investigación mexicana sobre la muerte de Digna Ochoa (y amenazas relacionadas) está ahora en un momento crucial. Los pasos que se den en los próximos dos meses van probablemente a determinar si el gobierno es capaz de rescatar algo de credibilidad en un caso profundamente viciado, o si la combinación de política, incapacidad institucional e inercia condenan este caso a una opaca no-resolución. Las investigaciones fracasadas son demasiado habituales en México, donde las instituciones de procuraduría y las policiales no pueden afrontar otro serio golpe a su ya pésima reputación.

En el caso Ochoa hay mucho en juego para las instituciones gubernamentales por la inevitable sospecha de que ella fue asesinada por alguien que estaba conectado con los militares o las fuerzas de seguridad como castigo por acusarlos públicamente de abusos de los derechos humanos. Durante los numerosos años de amenazas contra el PRODH y la Licda. Ochoa, y durante los doce meses siguientes a su muerte, el Comité de Abogados ha expresado su singular preocupación sobre la necesidad de que cada uno de estos incidentes sean rigurosamente investigados, y los responsables llevados ante la justicia para que esta conducta de violencia pueda terminar. Nosotros creemos que uno de los grandes impedimentos para aclarar la investigación de la muerte violenta de la Licda. Ochoa es el previo fracaso de investigar rigurosamente los numerosos antecedentes en el momento en que ocurrieron. Esto es de particular importancia teniendo en cuenta que las circunstancias que rodearon los incidentes indicaban que existía una posibilidad importante de que agentes del Estado estuvieran implicados.

Tras un año en el que la procuraduría general de la ciudad de México ha tenido que nombrar tres procuradores diferentes en el caso, donde noticias sobre la investigación (incluyendo la cada vez más clara conclusión por parte de los investigadores de que la muerte fue un suicidio) han sido repetidamente filtradas a la prensa, donde agentes federales han recibido críticas por su colaboración mediocre con la investigación, y en la que ha habido alegaciones en varios momentos de que los militares o el PRODH o el novio de Digna Ochoa estaban unidos al crimen, el gobierno se enfrenta a cuatro desafíos. Por desgracia, no parece claro que vaya a tener la capacidad de tomar e implementar las decisiones adecuadas. El Comité de Abogados ruega a las autoridades mexicanas que:

  • Obtengan una verificación de la investigación por expertos imparciales e independientes. Desde principios de este año, la oficina local de la Procuraduría General ha mantenido conversaciones fructíferas con diferentes actores sobre la posibilidad de comisionar una verificación de la investigación a expertos, con el objetivo de recibir asistencia técnica y como medio para apagar dudas persistentes sobre la intención de las autoridades de dirigir la pista investigativa a un resultado apropiado. Recientemente, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos acordó seleccionar un grupo de expertos en investigación forense, balística y criminal para trabajar bajo la coordinación de Pedro Díaz, un experto colombiano anteriormente asignado por la Comisión para revisar el caso. La Comisión ha empezado a solicitar fondos para financiar estos esfuerzos.
Aunque las autoridades federales mexicanas han dado su acuerdo para este proceso, han adoptado la posición de que la Comisión no debería de recibir dinero gubernamental para esta investigación, una postura que ha conllevado el inevitable retraso de la implementación del acuerdo. Las autoridades mexicanas dicen que quieren evitar cualquier apariencia de que la verificación esta influenciada. Aunque esta preocupación podría ser legítima en teoría, es bastante sorprendente teniendo en cuenta que tanto la Comisión como la Organización de Estados Americanos al que pertenece la Comisión están financiadas por los Estados miembro. Esta hipótesis es también remota porque la Comisión ha demostrado ampliamente su independencia de los Estados miembro. El Comité de Abogados está de acuerdo con el Gobierno de México en que fondos independientes serían preferibles a dinero de México u otros Estados miembro, pero creemos que la Comisión debería de tener la discreción de aceptar cualesquiera fondos considere apropiados, sobre todo si la alternativa probable es tener un retraso considerable.

Las autoridades federales mexicanas han acordado con la Comisión unos términos de referencia que definen algunos elementos de la relación entre los expertos propuestos y el Gobierno de México. Comprensiblemente, estos términos de referencia no abordan otros temas relevantes sobre la fuerza de las conclusiones de los expertos en relación a la investigación local. La oficina de la Procuraduría General dio su acuerdo de principio a términos de referencia más específicos respecto a este esfuerzo, y esto debería de formalizarse para asegurar que el trabajo de los expertos conllevará el peso apropiado y recibirá plena consideración.

  • Aseguren que la nueva fiscal especial tenga los medios necesarios para completar la investigación. La nueva procuradora especial necesitará plena cooperación por parte de su contra parte federal, los militares y los oficiales locales en otros estados para proseguir todas las líneas investigativas que se consideren apropiadas. Aunque es difícil evaluar (debido al secreto legal que gobierna esta etapa de la investigación) las alegaciones de que dicha cooperación no siempre ha estado disponible, muchas dudas al respecto podrían ser disipadas con un proceso transparente donde las autoridades relevantes acuerden términos específicos de cooperación para dar pasos específicos en la investigación.

  • Investiguen adecuadamente y enjuicien los antecedentes a la muerte y las más recientes amenazas. Estos eventos forman unos antecedentes cruciales para el caso. En concreto, la más seria de las alegaciones, que el secuestro e intento de asesinato de la Licda. Ochoa fue en dos ocasiones prematuramente archivado por investigadores federales, tiene que ser totalmente investigada. El aclarar estos incidentes puede que aporte información importante para la investigación actual, y el sancionar a los responsables por el fracaso en investigar en aquel momento, es un paso necesario para aumentar la confianza pública.

  • Eviten ataques innecesarios o especulaciones sobre la Licda. Ochoa en los medios de comunicación. No se ha servido ninguna causa justa con filtraciones a la prensa sobre la vida privada de la Licda. Ochoa. Además de una violación probable de las normas que gobiernan las investigaciones mexicanas estas han causado un retraso innecesario en la investigación y malestar entre la familia y amigos.
El Comité de Abogados comparte la preocupación de la familia de Digna Ochoa, de sus amigos y colegas de que su muerte sea debidamente investigada, y de que la dignidad y justicia para todos los ciudadanos mexicanos por los que ella luchó le sean otorgados a ella también. En el primer aniversario del asesinato de Digna Ochoa, el Comité de Abogados está seriamente preocupado por el lento progreso en la investigación y exige a las autoridades mexicanas que tengan en cuenta las recomendaciones aquí enumeradas para asegurar su rápida resolución.

Para más información sobre el caso de Digna Ochoa, por favor contacten con Robert Varenik, representante del Comité de Abogados en México varenikr@humanrightsfirst.org (tel. 5255-5553-0902 o celular 5255-5068-7678 desde los EEUU, o 0445550687678 desde México) o Maddi Azpiroz de la oficina de Nueva York, azpirozm@humanrightsfirst.org (tel. 212-845-5241).


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